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  • 10 Mar 2010

    ¡Felicidades, MANU!

    ¡Qué bueno resulta felicitar a los amigos! Y hoy lo hacemos con Manu. Sinceramente quienes sentimos aprecio, cariño y, sobre todo, mucho respeto profesional y personal, nos alegramos  que subas escalones. ¡Ánimo!

    http://www.publico.es/televisionygente/300748/manuel/rico/nombrado/subdirector/publico

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  • 05 Mar 2010

    ¿Tiene el PP capacidad de pactar?

    Cuando al PP se la llama para llegar a un Pacto de Estado sobre la economía es cuando se ven las carencias, no solamente tácticas y estratégicas, sino también ideológicas.

    El primer problema que se le plantea al PP es el estratégico. Ahora tienen que intentar escurrir el bulto y buscar argumentos de todo tipo para no alcanzar el acuerdo. Ni aunque se aceptaran todas sus propuestas, el PP puede pactar. Porque su objetivo es seguir arañando y desgastando electoralmente.

    El segundo problema se les plantea con las propuestas de la CEOE. Hasta ahora, ambos iban cogidos de la mano: menos impuestos, “flexiseguridad” laboral, despidos más baratos, volver de nuevo a la construcción irracional e ilimitada como gallina de los huevos de oro. Pero, como la CEOE se ha sentido con fuerza, al ver que hay posibilidades de estirar más y más la cuerda, sacan de la manga ese draconiano y perverso contrato joven sin prestaciones e inferior al salario mínimo. ¿Cómo no se les ha ocurrido pensar cuánto se ahorrarían si la gente trabajara gratis?  Por un plato de comida caliente, se puede ofrecer unas horas laborales. Ahora dicen que se ha “malinterpretado” la oferta; pero no lo dicen avergonzados, en definitiva, han sacado “la patita” poniendo las condiciones mínimas que es lo que pretendían. A partir de ahí: ¡a negociar!

    El tercer problema que tiene el PP es con sus propias Comunidades Autónomas: Madrid, Valencia y Galicia, por ejemplo.

    ¿En cuál de ellas se ha planteado en el parlamento autónomo un plan de choque, de recuperación económica, de análisis de la crisis? ¿En cuál de ellas se habla de consenso, de acuerdo, de pacto entre partidos? Se solicita por parte de la oposición que lo mismo que se produce a nivel nacional se haga en los parlamentos autónomos. Pero el PP, donde gobierna, no quiere. ¿Por qué? Pues porque les va mucho mejor echándole la culpa a Zapatero y, bajo la mesa a escondidas, siguen con las mismas políticas y gestión de siempre. Hoy dice el “Financial Times” que Valencia es la quintaesencia del viejo modelo español, sufriendo de manera desproporcionada la crisis, y sin soluciones para salir de ella. Esta noticia ha hecho que el PP se sienta ofendidísimo. Pero el crecimiento del desempleo en nuestra Comunidad crece a mayor velocidad que en el resto de España (junto con Madrid).

    El problema no termina ahí. Cuando el PP pone medidas a nivel nacional encima de la mesa para llegar a acuerdos, “choca” de frente con la realidad de las comunidades donde gobierna. Su propuesta de fusionar cajas a nivel nacional para reforzar el sistema financiero español, “rechina” con lo que Camps, Feijóo y Aguirre quieren hacer en sus autonomías. ¿Y qué pasa aquí? Pues que cada uno juega a sus propios intereses de poder, incluso de reforzamiento económico.

    El PP ha presumido siempre de ser un partido nacional, con una visión única de toda España. Lo que no dice es que se resquebraja cuando se tocan “los dineros” que a cada uno le pueden sostener en el sillón. Que se lo digan a Camps nombrando sólo a consejeros de Bancaja que están vinculados al PP y eliminando así a toda representación política y social crítica; o que se lo digan a Esperanzita que jugó todo lo fuerte que pudo, insultos “cariñosos” incluidos”, para salvar su representación máxima en Caja Madrid.

    Sinceramente creo que el PP no quiere pactar, pero creo también que no puede. Porque tiene demasiados compromisos políticos y económicos para aceptar la responsabilidad de un Pacto de Estado.

    Aviso a navegantes. Espero que en las ganas de acuerdos y consensos, el PSOE no se deje la piel en el intento. Hay límites inaceptables. Hay propuestas que chocan con la realidad. Hay interlocutores que siempre serán insaciables.

    Sentido común y no olvidemos nunca quienes son los verdaderos afectados de la crisis.

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  • 28 Feb 2010

    El PP valenciano a la deriva

    Las aguas en las Cortes Valencianas vuelven a bajar tranquilas, … hasta nueva orden o hasta que el Presidente Camps vuelva a perder los nervios.

    Ha sido una semana trágica para la democracia y el respeto a la política. Todo comienza a adquirir unos tintes “berlusconianos” donde además no falta la ilógica y el tremendismo.

    El PP valenciano se ha perdido el respeto a sí mismo. Se le acumulan los casos donde debería pedir disculpas, exigir dimisiones, y asumir responsabilidades. Por lo que han quedado atrincherados, defendiéndose permanentemente de los propios casos en los que se ven envueltos.

    Hacemos un breve repaso.

    El jefe de personal de Canal 9, la televisión valenciana, ha sido denunciado por acoso sexual, con unos relatos en la denuncia que dejan temblando a cualquiera. El PP ha decidido apartarlo del cargo, pero no suspenderlo de militancia porque, como siempre, la presunción de inocencia debe ir por delante. Pero, la trayectoria política de este personaje viene de lejos: conocido por sus relaciones políticas con Zaplana, fue quien hizo famosa la frase “he venido a la política para forrarme”; luego, tuvo que ser cesado por presuntas comisiones ilegales en Benidorm; y así fue recompensado con el puesto en Canal 9.

    Hay personajes, como el famoso “Bigotes” o “Don Carlos Fabra” que se les ve venir cuando se acercan. A éste también.

    Después de esa espectacular denuncia, aparece la relación de bienes de los diputados, donde descubrimos que el Presidente Camps, cargo público desde hace 20 años, no tiene nada de patrimonio ni ahorros. Y eso que, entre el coche oficial, la tarjeta y los gastos extras, podía haber “ahorrado” algo. ¿Puede creer alguien tamaña mentira? A no ser que su “generosidad” haya hecho repartir los bienes entre mujer y hermanas, a las que no dudo que adora.

    Los asesores de Presidencia, si es que todavía los tiene Camps, han cometido un gravísimo error, presentando “públicamente” una realidad increíble.

    Luego, en tercer lugar, llegó el pleno de las Cortes Valencianas que ha dado la vuelta a todos los informativos nacionales. La Presidenta de las Cortes, haciendo uso arbitrario y subjetivo del reglamento, entierra de un plumazo el parlamentarismo, quitando la palabra, no dejando réplicas, enfadándose a doquier.

    Subido el tono, el conseller Cotino, miembro del OPUS y extremado católico que asiste a misa (prácticamente diaria), no resiste que la oposición le pregunte por el extraordinario crecimiento de la facturación de las empresas de su familia, Sedesa para ser más exactos, que hace toda clase de obras y trabajos (desde una residencia de ancianos, proyectos medioambientales, limpieza o urbanismo). Una empresa que aparece en el informe policial de la trama Gürtel. Por eso, a una pregunta de la oposición, contestó con un exabrupto: “Usted no conoce a su padre”. Con lo fácil que sería poner encima de la mesa la documentación que se le solicita.

    El remate final fue la expulsión de Ángel Luna, síndico portavoz de los socialistas, simplemente por reclamar que dejaran hablar a su diputado que estaba en el uso de la palabra.

    Al PP se le fue la mano, perdió los nervios, acusó innecesariamente, atropelló excesivamente, y fue la portada de todos los medios nacionales. Por eso, había que rectificar, para seguir pasando inadvertidos un tiempo más, mientras todos miran al cielo esperando que acabe este calvario.

    El problema que no entiende el PP valenciano ni Camps es que lo que está sucediendo son las consecuencias de una determinada forma de hacer: la mayoría absoluta justificada en base a los votos que les permite hacer “lo que les dé la gana” (literalmente); la opacidad y falta de transparencia en las cuentas; los proyectos caprichosos o interesados con fines particulares y no sociales; las empresas amigas que han nacido al calor del poder político; la confusión de lo privado y lo público, burlando la ley de contratos para favorecer a “los propios”. Y una descarada manera de entender el poder que hizo que Camps se creyera omnipotente.

    Toda una degradación de la ética en la política.

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  • 20 Feb 2010

    ¿Pacto de Estado?

    Después de la resaca del debate parlamentario, y del enfrentamiento entre Zapatero y Rajoy, donde este último se trabó la lengua cuando no supo responder al envite del Presidente, vienen las valoraciones o aclaraciones de qué objetivos se perseguían.

    El Secretario de Comunicación del PP, González-Pons, ha definido claramente qué pretende el PP: “si el PSOE tiene mayoría suficiente para gobernar que lo haga, y que deje a la oposición ser oposición”. Nadie dudaba que las aclamaciones de reclamar un Pacto de Estado por parte del PP son simplemente una maniobra escénica sin querer llegar a realidad.

    Se relame Rajoy pensando que cada vez está más cerca del gobierno. Sólo debe seguir un consejo: Que no haga nada, que aparezca poco, que se mantenga en silencio, porque las pocas veces que habla (como ayer en el debate) sólo motiva a sus filas si sigue perfectamente el guión. Su capacidad de improvisar es nula. No sólo en el debate frente a Zapatero, también respecto a la indisciplina de Esperanza Aguirre, o los conflictos internos de su partido, o el temido caso Gürtel.

    Pero, pero, pero, se equivocará si canta victoria tan pronto.

    Hoy mismo hemos tenido el primer debate en el Parlamento Valenciano. Un primer debate con Camps desde principios de noviembre porque las Cortes resultan incómodas a un Honorable Presidente que no sabe todavía cómo acabará su periplo judicial.

    La primera consigna pública que ha ordenado Camps es negar el saludo a los parlamentarios socialistas por la querella presentada en el caso Gürtel. Camps vive de forma absolutamente personal, como un ataque a su persona, la corrupción Gürtel. Ahora bien, cuando recibía regalos, trajes y halagos no los recibió como el “querido amigo Paco”, sino como el Molt Honorable Presidente, capaz de adjudicar contratos y hacer favores sin la transparencia legislativa.

    La segunda reacción ha sido ignorar y burlarse del auto del TSJ. “Es ruido, mucho ruido externo, que no nos deja trabajar”, dice el Honorable. Se llama “ruido” a que el TSJ valenciano manifieste indicios de posible financiación del PP.

    La tercera actuación ha sido el menosprecio, desprecio e insulto al conjunto de la oposición. Le hemos pedido debatir una propuesta económica para salir de la crisis en la Comunidad Valenciana; su respuesta ha sido: “que se marche Zapatero”. Le hemos planteado sentarnos conjuntamente, sin condiciones previas, a estudiar medidas anticrisis; su respuesta: “que se vaya Zapatero”.

    Nunca ha habido un debate de propuestas económicas planteadas por el gobierno valenciano, cuando somos los españoles con más déficit por habitante, con una quiebra de las finanzas, sin pagar ni nóminas o a empresas, y con una deuda galopante. Nuestro desempleo crece a más velocidad que el resto de España. La respuesta de Camps: “la culpa es de Zapatero”.

    A veces dudo que Camps y Rajoy estén en el mismo partido, pues resulta increíble que Rajoy defienda austeridad, diálogo, propuestas económicas, y que no lo aplique en las Comunidades donde gobierna.

    Una de dos: o Rajoy no manda en su partido o Rajoy miente haciendo una doble escenificación.

    Zapatero ha sacado cabeza. Y me alegro profundamente. Presidente, Presidente, muchos españoles siguen confiando que la salida a la crisis sigue estando en tus manos. ¡No nos defraudes!

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  • 14 Feb 2010

    El carrusel de la economía

    Seguir los vaivenes de la economía es como ir montado en una montaña rusa: lo que hoy va fatal, al día siguiente no era tan grave, y quizás mañana será un desastre.

    Hay dos cuestiones que me siguen pareciendo sorprendentes: en primer lugar, que nadie parece hacerse responsable de la situación de crisis económica que vivimos en nuestro país. Sólo hay un único culpable: Zapatero. Si todos fuéramos sinceros, sabemos que él no es responsable directo de la crisis, ni que tampoco él es el único gobernante español que debe buscar salidas y soluciones (aunque sea el primero y más importante), pero pocos parecen querer asumir su parte de corresponsabilidad. Y, en segundo lugar, parece que las recetas que se tienen que aplicar para salir de la crisis la marcan los mismo que nos metieron en ella.

    La pregunta sería: ¿la salida a esta crisis está en las manos del “capitalismo del desastre”, como anuncia Naomi Klein?

    Como dice en su libro, las situaciones de crisis social, provocadas o no, ofrecen la ocasión propicia para el avance de la privatización, la desregulación estatal y los profundos recortes de las prestaciones sociales.

    Cada crisis ha sido una oportunidad de negocio para el capitalismo del desastre, aquél que “se alimenta” de las desgracias. Israel (una economía que progresa con los desastres de la violencia),  el 11-S (con empresas dedicadas a productos de seguridad interior), el huracán del Katrina que supuso la privatización de los servicios (fundamentalmente de las escuelas), o las amplias declaraciones hechas tras la guerra de Irak sobre las grandes oportunidades de negocios que reportaría tanto la guerra como la posterior reconstrucción. Estos son algunos ejemplos que Naomi Klein muestra como exponente de lo que ella llama “capitalismo del desastre”.

    Me viene a la cabeza este libro, cuando veo que el club de Davos sigue alimentando con “ideas y propuestas” la salida a la crisis de un sistema que ellos han defendido y no supieron corregir (como tantos otros economistas neoliberales que miran hacia otro lado como si esto no fuera con ellos); cuando alguno de nuestros bancos, en el peor año económico, tienen beneficios multimillonarios; cuando algún directivo de banco cobra de indemnización 79 millones de euros (planes de pensiones autoimpuestos con descaro); cuando muchas pequeñas empresas y autónomos están cerrando y, en cambio, las grandes compañías aprovechan la coyuntura para deshacerse de “cargas laborales”; cuando los recortes han de aplicarse a los derechos sociales; y, cuando la derecha, presume de tener salida a la crisis, promulgando despidos más baratos, ampliando edad de jubilación, menos prestaciones sociales y mayor liberalización.

    Todo ello, después de “exprimir” al Estado solicitando subvenciones que aminoren las pérdidas de quienes no reparten nunca los beneficios.

    Sería una lástima no haber aprendido nada de esta crisis: de quiénes la han provocado; de cómo se ha inflado la avaricia y la codicia; de quiénes han reclamado la intervención del Estado cuando son absolutos defensores del libre mercado y las salvajes privatizaciones.

    En segundo lugar, y como primer punto que comentaba en el inicio del artículo: además de Zapatero, ¿hay más administraciones corresponsables de la deuda, el déficit, y la necesidad de apretarse el cinturón?

    ¿Qué van a hacer las Comunidades Autónomas? No todas están cortadas por el mismo patrón, pero, no es casual que las gobernadas por el PP sean las que reúnen tres condiciones: mayor deuda, más desempleo y menores prestaciones sociales. A la vez que todo el mundo mira a “papá Estado” pidiendo responsabilidad, ayuda o simplemente deseando con “gula” su caída, se debería exigir también un plan de austeridad, rigor en las cuentas, transparencia, menos despilfarro, mayor inversión pública, control del gasto y un largo etcétera a las Comunidades Autónomas.

    De la misma manera que deberíamos empezar a realizar un plan de financiación de los Ayuntamientos. Cierto es que son la administración con menos recursos y más próxima al ciudadano, pero también habrá que “racionalizar” ciertas inversiones que a la larga se convierten en gastos corrientes tan abultados que resultan imposibles de mantener. Los municipios no pueden responder a simples impulsos electorales, caprichos de sus alcaldes, o demandas populistas. Durante años, se ha competido viendo cuál tenía el auditorio más grande, la piscina más enorme, el edificio más vanguardista o emblemático; pero, una vez inaugurados, no ha quedado dinero para dar utilidad y contenido a unos continentes sobredimensionados.

    Conclusión: todas las administraciones, sean del color político que sean, son corresponsables de arrimar el hombro y buscar soluciones para no caer en el electoralismo más demagógico; y, ojalá la izquierda europea proponga soluciones consistentes para que no sea “el capitalismo del desastre” quien revolotee buscando volver a hacerse rico con la desgracia ajena.

     

     

     

     

     

     

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  • 05 Feb 2010

    Desorden en el gobierno

    Estamos viviendo unas últimas semanas de crítica constante y unánime al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque el tono general sea crítico, los motivos o intenciones no son evidentemente los mismos. En el mismo saco de la protesta parece mezclarse sindicatos, IU, PP o el propio PSOE. Pero no todos quieren decirle lo mismo al Presidente “ni con el mismo talante”.

    Quienes lo queremos bien y deseamos que el Gobierno socialista siga al frente, no por cuestión partidista, sino por convicción profunda, nos sentimos hondamente preocupados porque no sabemos si el Presidente tiene todavía la capacidad de escuchar o “el efecto Moncloa” (que absorbe enormes horas de trabajo y aísla prematuramente) sobrevuela por sus hombros.

    En primer lugar, es evidente y “vox populi” que la política de comunicación del gobierno es “manifiestamente mejorable” (término políticamente correcto). Tiene una capacidad increíble para dar las malas noticias aún antes de que se produzcan creando alarma social innecesaria (véase temas de impuestos o ahora las pensiones). Y, en cambio, la sociedad española sigue desconocedora de los grandes beneficios sociales que durante estas legislaturas se han puesto en marcha (desde la dependencia hasta las becas de estudio o las ayudas). El Plan E ha levantado pueblos y municipios con una increíble inversión de obra pública; pero los municipios y Comunidades gobernadas por el PP pervierten el objetivo de este plan (se utiliza para gasto corriente, se oculta que es del gobierno, se “salta” la norma de crear empleo).

    En segundo lugar, muchos analistas advierten a Zapatero del “presidencialismo” que impone en su gobierno. ¿Dónde están y quiénes son los ministros?, nos preguntamos en más de una ocasión. Personas de una extraordinaria valía que quedan diluidos por la omnipresencia de José Luis para lo bueno y para lo malo. Parece que ya no existen los “ministros políticos”, de la batalla mediática, de los debates parlamentarios (y eso que tiene entre sus filas “políticos de raza” que parece que juegan de suplentes); su apuesta siempre fue más de “técnicos” brillantes pero principiantes en el ejercicio político.

    En tercer lugar, Zapatero no es responsable de la crisis económica, pero la evidente sensación es de “desconcierto” en su salida. No es una situación fácil, pero si requiere medidas impopulares, antes debe explicarlas. Los partidos políticos no funcionan igual (aunque exista una fuerte jerarquía orgánica). La militancia del PP es absolutamente disciplinada, dispuesta a tragar “con ruedas de molino”, incapaces de recoger firmas para expedientar a un personaje como Don Carlos Fabra (por poner de ejemplo), o criticar los insultos de Esperanza, o pedir responsabilidades sobre los “privilegios” del tesorero Bárcenas. Pero la militancia del PSOE tiene que entender para defender: y más en cuestiones de derechos básicos como la edad de la jubilación o las pensiones. Aquí, en nuestra casa, no sirve dar el mensaje y luego buscar cómo explicarlo. Y eso que Zapatero no debe tener ninguna queja de hasta dónde llega la lealtad de sus compañeros. Pero, mire usted, la mayoría aún estamos bloqueados o anonadados esperando ver cuál es la siguiente reacción del Presidente.

    Me sumo a la reflexión y la advertencia por una razón fundamental que me parece peligrosa: el PP está frotándose las manos pensando que dentro de poco llegarán al poder. Algo de absoluta normalidad democrática si no fuera porque el PP no ha hecho sus deberes previos para gobernar España.

    Rajoy sigue siendo un líder del pasado, de anteriores gobiernos, arrastrando penas y pecados. Desaparecido la mayor parte del tiempo porque sus apariciones desgastan la opción del partido (¡menudo líder!). Incapaz de haber solucionado los mayores temas de corrupción que se han vivido nunca: ¿qué pasará con Jaime Matas? ¿Por qué sigue protegiendo al tesorero? ¿Qué ocurrirá con Camps cuando se conozca finalmente el sumario? Y el broche estrella lo pone la Presidenta de la Comunidad de Madrid que me deja sin palabras y que lo único “dulce” que hay en su vida son las mordaces críticas de Wyoming.

    El problema de estos casos de corrupción es que no son aislados sino que responde a una época concreta y una forma concreta de gobernar. Los años felices, los nuevos ricos, el urbanismo salvaje, los endeudamientos enloquecidos, las amistades peligrosas responden al modelo económico de “todo por el urbanismo” que el PP puso en marcha. Y cada vez que abren la boca es para reivindicar aquella época que hoy trae estos lodazales. ¿Con qué política económica piensa actuar Rajoy?

    Un líder que no sabe, no contesta. Juegan al Pacto Educativo pero en sus Comunidades ponen el pie asfixiando a padres, profesores, directores, alumnos, desmantelando toda posible participación o lógica de la educación (véase Madrid o Valencia). Defienden las nucleares pero luego, de forma oportunista y demagógica, se enzarzan en su contra. Se ponen a pescar votos con peligrosos debates sobre la inmigración que, en lugar de llamar a la tranquilidad y al sentido común, procuran exacerbar sentimientos y nacionalidades. Y, aunque no venga a cuento, hablaremos de la Pena de Muerte, con carácter “revisable” (¿otro juego de palabras?). Las Comunidades donde gobiernan son un claro ejemplo de cuál es la política del PP. Véase Valencia, por ejemplo: en el furgón de cola de los derechos básicos (educación, sanidad, dependencia); con una deuda galopante; con una quiebra técnica de la Generalidad que impide pagar a empresas, personas, ayuntamientos, nóminas o las simples becas de comedor de los colegios; con oscurantismo, soberbia, prepotencia e irregularidades; en el barro del caso Gürtel; con casos de corrupción por culpa del urbanismo destapándose en multitud de municipios; y con un Presidente más noqueado que un boxeador en un combate. Entre Esperanza con su estilo malévolo de entender la vida y la política, y el fraude que ha supuesto Camps, Rajoy se mueve en la incertidumbre esperando que el temporal escampe.

    La demagogia, la simpleza, el oportunismo, la negación, la deslealtad se han convertido en línea de trabajo del principal partido de la oposición, cuyo único objetivo a corto plazo es esperar agazapados a ver si Zapatero tropieza una vez más.

    ¡Presidente, reacciona!

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  • 31 Ene 2010

    caso gürtel: 2º parte: Camps en caída libre

     

    Finalmente, Ricardo Costa (ex secretario general del PP valenciano, ex portavoz del Grupo Parlamentario, ex posible consejero del gobierno, y ex posible amigo de Camps) ha sido destituido de militancia durante 1 año. Ha sido el “daño colateral” más importante que, de momento, deja la trama Gürtel en Valencia. Ahora bien, se le anula su militancia porque no quiso ser “el escudo” de Camps. Y, en una cosa, tiene razón, Ric: no debería ser el único que estuviera suspendido de militancia. Pues parece ser que son muchos más de los que sabemos los que conocieron a El Bigotes, tuvieron relaciones de “amiguitos”, y conocían ciertos “beneficios” para el partido. Hasta el actual nuevo secretario general, Antonio Clemente, se compró un coche con un “descuentito” gracias a la intermediación de Álvaro Pérez.

    Pero, ¿quién era este Álvarito que entraba y salía de todas partes, hablaba con todos, y conseguía tan buenos favores? Pues era “el amiguito del alma de Camps”, a quien el PP nacional sigue encubriendo y protegiendo.

    ¡Qué curioso será el inicio de curso político! Ric no es del PP, está suspendido de militancia, pero seguirá siendo diputado de la misma bancada. ¿¡Cómo?! Da la impresión de que el PP aplica la “corrupción por puntos”: las sanciones, las suspensiones, las regañinas se realizan en función de “si te han pillado o no”, o “si has sido contestón o no”, “o cuánto has enseñado la patita”. Como el carnet de conducir, si Ric se porta bien y está “calladito”, en un año, será reestablecido en su militancia, los pecados perdonados, y la trama de corrupción olvidada.

    ¿Qué ocurre mientras con Camps? Hace tiempo que ha perdido el norte, la capacidad de diálogo, el conocimiento de la realidad, y lo que es peor, gobierna (que no gestiona) con “ordeno y mando” dejándose llevar por el rencor y el odio. Aún no ha entendido que la responsabilidad de sus problemas con la justicia y con el caso Gürtel es únicamente suya. No es de los socialistas, ni de los sindicatos, ni de los valencianos. Es su responsabilidad.

    Las últimas actuaciones que ha realizado es atrincherarse en el gobierno, rodeándose de los “suyos”, de los “súbditos”, de los “incondicionales”, de la “guerrilla más temeraria”. Ni siquiera cuenta con el PP en su vasta extensión para hacer equipo. Sólo quiere mirarse en el espejo de los que le deben algo o quizás también saben algo. Por eso, ha anulado la representación democrática en Bancaja (expulsando a toda oposición política y social); recorta y elimina ayudas a los sindicatos que han hecho huelgas y manifestaciones; o plantea modificar por decreto la representación participativa en el Consejo Escolar Valenciano, dando mayoría a los “nombrados” a dedo por la Administración.

    Camps está dispuesto a acabar sus días encerrado tras una muralla con una guardia pretoriana. Autoritarismo frente autoridad; rencor frente a respeto; expulsión frente a diálogo. ¿Puede así seguir gobernando un Presidente que se debe a todos los valencianos?

    Aunque el problema es más profundo. Económicamente, Camps ha tocado fondo. Su administración no paga. Es la principal desestabilizadora de la economía valenciana. Lo debe todo y a todos: ayuntamientos, empresas, constructoras, bancos, profesionales, particulares, colegios, ciudadanos. Ni las becas de comedor es capaz de pagar. Ya nadie se fía.

    Y, ¿dónde está Camps? Jugando al ratón y al gato; intentando ganar tiempo. Va a Fitur mezclándose entre la multitud pero evitar presidir el día grande de la Comunitat; se va a Duwait o a Nueva York, a sumar proyectos fracasados o imposibles (Mundo Ilusión, Ciudad de las Lenguas, Sede de la VIU,…); sube a un Ferrari o a un velero. Todo son imágenes de cartón piedra para un Presidente que no se atreve a pasear por las calles de su Comunitat, ni a volver al Parlamento Valenciano, ni a hacer declaraciones en ruedas de prensa. Ni siquiera asiste a las reuniones de su propio partido en la calle Génova. Y Rajoy contesta “a la gallega”.

    Pero el caso Gürtel continúa: pasito a pasito. El juez Pedreira sigue leyendo tomos y tomos de investigación policial; admite las escuchas a los encarcelados de la trama; mantiene todavía el secreto de sumario; y deja en evidencia al TSJ valenciano que aún no sabe qué decir ante la querella presentada por los socialistas valencianos.

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  • 24 Ene 2010

    Haiti versus Vic

    Hace poco más de una semana del gravísimo terremoto de Haití, y hemos podido comprobar la solidaridad de la comunidad internacional. Sobre todo, aquí en España, los ciudadanos, de forma anónima, han donado dinero en todas aquellas cuentas de ONGs reconocidas, y todo el mundo (a nivel político, social, cultural) se ha movilizado reclamando colaboración y solidaridad, y la implicación del Gobierno en las ayudas.

    El pueblo español es solidario, se conmueve con las desgracias. Y no escatima esfuerzos económicos ni particulares ni los que corresponde al conjunto del Estado como contribuyentes.

    Ya veremos luego qué pasa con Haití. Cuando la “normalidad” se reestablezca, Haití seguirá siendo un mundo pobre, con un gran déficit en derechos y libertades, y viviendo en las mínimas condiciones de subsistencia. Entonces será cuando hay que dar el do de pecho y demostrar que la Comunidad Internacional es capaz de garantizar una esperanza a un país que estaba olvidado de nuestras retinas pese a su famélica pobreza. El terremoto ha sido una trágica llamada de atención sobre una tragedia permanente.

    ¿Si demostramos ser solidarios con los de fuera, por qué se produce en la misma semana el caso de Vic o de Torrejón? Porque resulta mucho más difícil COMPARTIR cuando la pobreza y la necesidad está en nuestra propia casa.

    En primer lugar, felicitar al Gobierno de España, a la firmeza y seguridad de su Presidente, y al partido socialista por la contundencia con la que ha frenado la ilegalidad que pretendía realizar el Ayuntamiento de Vic.

    Ante todo, y por encima de cualquier cosa, hay que atender humanitariamente a cualquier persona, independientemente de su estado social. No hay ilegales, ni invisibles, ni personas de segunda o tercera. Hay personas. Pero con condiciones sociales y económicas diferentes.

    Ahora bien, aclarado este principio, muestro mi preocupación por lo que supone “asomar” la patita en el debate de la inmigración. ¿Cómo se han generado a lo largo de la historia “los huevos de serpiente”? Se llama a la conciencia de “lo nuestro”; se manipula que los “otros” vienen de fuera y nos quitan los trabajos, se llevan nuestras becas, y nos roban los derechos. Se crean barrios guettos, colegios sólo de inmigrantes, se contrata laboralmente con menos salarios y menos condiciones. Y, mientras la economía va bien, los inmigrantes resultan “mano de obra” barata para hacer el trabajo de menor rango. Cuando existe crisis y paro, resulta más fácil mirar al de fuera y culparle de su bajo salario, de sus malas condiciones laborales o de su falta de derechos.

    Los discursos fáciles, demagógicos, incendiarios, extremistas, nacionalistas de defensa de “lo nuestro”, prenden como una cerilla. Porque hay una realidad que es la que, desde la izquierda, hay que analizar con mucho cuidado: en épocas difíciles, la crisis económica supone siempre un enfrentamiento entre quienes menos tienen: los inmigrantes y los trabajadores.

    La inmigración no es una amenaza para la clase media ni para el empresariado. La inmigración es una competencia para los parados, los que no tienen estudios, los más débiles y vulnerables de la sociedad, los que comparten las becas en los colegios porque son las rentas más bajas.

    La integración no sólo es humanitaria y cultural, sino también económica.

    Por eso, el PP se desliza peligrosamente con un discurso demagogo, dispuesto a pescar votos, aunque sea a costa de “incendiar” la convivencia y despertar sentimientos de insolidaridad, que pueden rallar en la xenofobia (la culpa es del gobierno ZP, “papeles para todos”, la ley de extranjería, no hay becas y ayudas, la sanidad la copan los extranjeros y un largo etcétera). Y mientras, abren el debate de la reforma laboral con despidos más baratos, jubilaciones con más años, flexibilidades contractuales, bajadas de impuestos, etc.

    Pero bien sabemos que hay problemas. Los hay cuando sufren mucho los de fuera que vienen buscando una huída a países como Haití, y sufren mucho los de dentro que se ven abocados al desempleo en una época de crisis.

    Y, en esta situación desesperada para muchos, de enfrentamientos sociales, de contrastes entre la solidaridad y la insolidaridad, entre enviar dinero y no tener recursos suficientes, ¿qué modelo de economía debe sacarnos de esta crisis? ¿Qué opinión o alternativa tiene el representante de los Empresarios Españoles? Todavía me pregunto: ¿por qué le aplauden a Díaz Ferrán? ¿Qué meritos ha hecho? Sus trabajadores no cobran desde hace meses, no pueden ir al paro, no pueden buscar otro trabajo, y se encuentran hipotecados, esperando que Díaz Ferrán cumpla con sus obligaciones de empresario. Las mismas que tenía en épocas de beneficio. Conozco muchísimos empresarios que no actuarían nunca como la está haciendo este señor.

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  • 14 Ene 2010

    El cabanyal: toda una lucha social

    EL CABANYAL: TODA UNA LUCHA SOCIAL

     

    Saltó a noticia nacional la complicada situación de un barrio marítimo de Valencia ciudad. Escribo este artículo desde el profundo conocimiento de haber vivido el conflicto durante años (siendo concejala y portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de Valencia), desde la indignación por las mentiras y manipulaciones del PP valenciano, y desde el dolor por ver cómo conscientemente se degrada un barrio artístico, declarado patrimonio cultural, que podría ser el orgullo de toda una ciudad.

    Cuando Rita Barberá se convirtió en alcaldesa de Valencia comenzó su lucha personal y política contra este barrio marítimo. Ella tenía un proyecto de prolongación de una avenida que llegara al mar derribando 1650 viviendas en más de 450 edificios, algunos de ellos protegidos por la Generalitat Valenciana por su alto valor patrimonial. Destruir un barrio para construir uno nuevo, sin personalidad, sin historia, pero con la caja registradora en la mano en los años del boom económico.

    Pero el PP valenciano se encontró con miles de valencianos que defienden sus viviendas convirtiendo el Cabanyal en una lucha social. Por este barrio ha venido toda clase de artistas, investigadores, gente de la cultura, periodistas, universidades, para conocer de primera mano la eliminación de un patrimonio.

    Camps, como Presidente de la Generalitat, modificó la ley de patrimonio valenciano en un único punto: desproteger este barrio para que pudiera ser destruido.

    Ahora, el Tribunal Supremo, con sentencia firme en la mano, considerando que la actuación del PP es expolio, pide al Ministerio de Cultura su intervención. El Ministerio hace lo que legalmente le corresponde: declarar que efectivamente el Cabanyal es bien artístico y patrimonial protegido por ley.

    ¿Qué pasa ahora?

    Rita Barberá y el PP valenciano ha salido en tromba, diciendo que esto es una agresión de Zapatero contra los valencianos. Aclaremos varias cosas:
    1) El PP no es el total de los valencianos. Muchos se sienten agredidos, manipulados, engañados por la gestión del PP. Pero los que protestan no son “valencianos” para el PP porque sólo ellos dan “el carnet de ciudadanía”, utilizando el frentismo contra la convivencia.
    2) Desde que Barberá gobierna en el año 1991, el Cabanyal ha recibido menos inversiones económicas que otros barrios de la ciudad. El PP ha actuado de la forma “conmigo o contra mí”. Es decir, “o prolongación de la avenida o nada”. Y ha sido la nada. Se prometió 300 millones de inversión municipal desde el 2001: sólo se han invertido 40. Se firmó un convenio para rehabilitar 800 viviendas con el Gobierno Central en 2007: se ha recibido el dinero pero sólo se han rehabilitado menos de 50 (en 4 edificios), ni siquiera se ha publicitado a los vecinos del barrio la posibilidad de estas ayudas.
    3) Camps ni invierte ni se acuerda que existe este barrio. Tampoco está para muchas alegrías intentando escurrir el tipo del caso Gürtel. De hecho, ni siquiera se han construido las viviendas que hacían falta para las expropiaciones necesarias. Por cierto, hay ciudadanos a los que el ayuntamiento expropiará la casa a precio reventado y no tendrán posibilidad de adquirir otra vivienda.
    4) El barrio está lleno de solares (todos municipales) por los derribos que el ayuntamiento hace. Falta limpieza, luz, servicios sociales, y la droga y la inseguridad anidan en el barrio ante la mirada impasible de la alcaldesa. La vivienda en el Cabanyal tiene el precio más bajo de toda Valencia (ha ido descendiendo el valor durante estos años).

    La pregunta es: ¿qué paso durante estos años para que Barberá no acometiera el proyecto de destruir el barrio, prolongar la avenida y construir nuevas viviendas? Muy sencillo. No ha sido un proyecto rentable para los constructores. Valencia ha construido vivienda nueva por encima de sus posibilidades; nos inundan las viviendas vacías; el mercado se estanca; y los urbanizadores no ven viable este proyecto. Por eso, le han dicho al Ayuntamiento que asuma en solitario el coste de un proyecto carísimo al que ya no se le ve beneficio.

    Ya no hay caja registradora. Ya no hay negocio. Ya no hay especulación. El PP ha matado la gallina de los huevos de oro. Pero, Rita Barberá no quiere soltar “el bocado”: cabezonería; empecinamiento; un modelo de ciudad que no respeta el patrimonio y la cultura, pero sobre todo, la rabia de no salirse con la suya.

    Quienes visiten este barrio, no entenderán por qué una ciudad no mima sus bienes. En París, hubiera sido como Montmartre. En cambio, el Cabanyal llora; sus vecinos están hartos y aburridos; la degradación por no limpiar, restaurar, rehabilitar, cuidar se hace patente; y la lucha política y social se convierte en una agonía.

    Una alcaldesa que durante años ha sido incapaz de dialogar, consensuar, debatir y encontrar un proyecto para el interés general de todos los ciudadanos, que compatibilice el bienestar con la cultura, y que ha convertido este barrio en una polémica permanente, es porque ha plasmado en esta gestión su impronta, sus valores, su carácter, su manera de hacer. Y puedo asegurar que Rita Barberá, a quien Fraga aprecia tanto, es “del ordeno y mando”.

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  • 14 Ene 2010

    Con el miedo en los talones

    Recordando a la famosa película de A. Hitchcock, “con la muerte en los talones”, parece que así hemos empezado el año en los países desarrollados.

    Como siempre, pero de forma creciente, sigue invadiéndonos el miedo al terrorismo internacional. Tenemos sobrados motivos para sentir pánico desde el 11 de septiembre (Torres Gemelas) o el 11 de marzo (metro de Madrid). Pero si ha habido una cara con la que hemos empezado el año: ha sido la cara del miedo.

    Atentados frustrados en aviones, trucos para supervisar la seguridad internacional, espías y contraespías que ponen en cuestión la defensa de la gran potencia EEUU, y, siguen las guerras de Irak y Afganistán, siguen las masacres y atentados, siguen las muertes por terror, odio y fanatismo.

    Cierto es que los gobiernos tienen la obligación de poner todas las medidas y medios para proteger a sus ciudadanos de posibles atentados, y que los ciudadanos hemos de colaborar con paciencia y humor, pero la locura en la que estamos inmersos no nos protegerá lamentablemente del fanatismo de quienes están dispuestos a matar muriendo. Estas situaciones sólo favorecen los fanatismos extremos que, en nombre de Dios o de Alá, están dispuestos a llevarnos a la muerte.

    Que la guerra de Irak fue un error de consecuencias imperdonables ya lo hemos descubierto todos, el mayor problema es que siguen muriendo todos los días personas inocentes y no sabemos aún cómo parar la sangría. Tenemos pendiente resolver el conflicto de Afganistán que no es una cuestión de mandar efectivos militares sin parar.

    El mayor terrorismo internacional no son las bombas o los atentados, es la incomprensión, el fanatismo y el odio que va germinando como una mala semilla. En los países europeos tenemos cada vez más entre nuestra población inmigrantes a hombres y mujeres musulmanes. El desencuentro y el choque de culturas es cada vez más profundo. Si no existiera la amenaza violenta, el miedo al diferente, y las venganzas de “ojo por ojo, diente por diente”, podríamos establecer un diálogo entre las partes razonables sobre la razón de cada cultura, pero, cada día es más imposible.

    Los musulmanes se sienten agredidos e incomprendidos, injustamente tratados, manipulados por sus fanáticos gobiernos, haciendo héroes a los que mueren en nombre de Alá, retrocediendo sus países en derechos y libertades, siendo cada vez más míseros y pobres, sufriendo la explotación de su religión y la explotación de nuestras guerras. Convirtiéndose en víctimas a las que es muy fácil alimentar su sed de venganza.

    Los europeos nos vemos invadidos, agredidos en nuestra paz y bienestar, incapaces de entender por qué nos odian, sin comprender por qué hacemos guerras pero justificándolas en nombre de la democracia internacional, guardando nuestros derechos como esencias, y cayendo en una locura colectiva e irracional. Somos víctimas del fanatismo de los que cada vez tienen menos motivos por los que vivir.

    No existe una burbuja de cristal tan grande que nos proteja de que cualquier loco con explosivos en el cuerpo esté dispuesto a escribir su nombre en el cielo.

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